El CBI se desarrolló para detectar de manera precoz modificaciones biomecánicas en las ectasias corneales. El parámetro se basa en una fórmula de regresión logística que incluye los diferentes parámetros de la respuesta biomecánica (DCR), los parámetros de la rigidez y el perfil de la córnea a lo largo de su sección horizontal. En una regresión logística se combinan entre sí los diferentes parámetros para, finalmente, diferenciar entre dos estados (normal vs. ectasia).
En un estudio multicéntrico de grandes dimensiones se pudo demostrar la alta precisión del índice para el reconocimiento del queratocono. En más de 600 ojos, la precisión del CBI para el reconocimiento del queratocono fue superior al 98 por ciento. Además, fue posible mostrar el beneficio clínico del parámetro, también en caso de queratocono forma frustre. En una serie de casos clínicos de queratocono forma frustre se demostró la utilidad clínica del CBI, a pesar de que los parámetros topográficos o tomográficos eran completamente normales. Esta serie de casos corrobora la teoría actual de que las alteraciones biomecánicas locales se producen antes de que se observen anomalías morfológicas.


