El ojo seco puede tener causas muy diversas. La más frecuente es una evaporación demasiado rápida de la película lagrimal. En raras ocasiones la falta de lágrima es la única causa. Suele presentarse como una forma mixta con una evaporación demasiado rápida. El principal motivo de una evaporación excesiva de la película lagrimal es la disfunción de las glándulas de Meibomio. Estas glándulas producen la capa oleosa de la película lagrimal. Si esta importante capa está dañada, la película lagrimal se evapora más rápidamente.

Las influencias externas también provocan ojo seco. El motivo: cada vez pasamos más tiempo frente a las pantallas. Cuando el ojo mira de manera concentrada una pantalla, un smartphone o una tablet, se reduce de manera drástica la frecuencia del parpadeo. A esto se le añade que el ojo no se cierra completamente al parpadear, de modo que la película lagrimal no se puede distribuir bien. Además, en los lugares cerrados la evaporación es aún mayor. El motivo: el aire seco de la calefacción o el aire acondicionado. Pero también el humo del tabaco o la corriente pueden afectar negativamente a la humectación de la superficie ocular. Lo mismo es válido para las lentillas.